Las bibliotecas escolares en el marco de la política educativa
La biblioteca escolar es un centro de aprendizajes donde docentes, alumnos y miembros de toda la comunidad buscan satisfacer necesidades de información y de encuentro con la literatura. Una herramienta fundamental de toda institución educativa.
El bibliotecario, además de su trabajo específico en la biblioteca, tiene a su cargo un trabajo institucional como mediador de lectura, como puente entre los libros de la biblioteca y los docentes, entre los libros y los niños; como colaborador en proyectos áulicos, acompañando a docentes que solicitan su asistencia; y como partícipe activo en el desarrollo de las grandes líneas de acción de la Dirección de Educación Primaria Básica.1
En el escenario de la propuesta de revisión de las prácticas docentes se han elaborado algunas consideraciones acerca de las intervenciones del bibliotecario escolar. Estas consideraciones tienen en cuenta las conclusiones a las que arribaron los bibliotecarios en los diferentes encuentros regionales y distritales durante 2004. En ese sentido, con esta primera circular, pensada para ser trabajada y discutida en el marco de cada institución, se propone continuar en 2005 un proceso de reflexión sobre la tarea del bibliotecario escolar. La Dirección de EPB considera prioritarios los siguientes propósitos.
Revitalizar y optimizar el funcionamiento de la biblioteca escolar como centro indispensable para el desarrollo curricular y la animación cultural que proyecta su beneficio a alumnos, docentes y miembros de la comunidad en general
Jerarquizar el rol del bibliotecario escolar.
Establecer lineamientos técnico-pedagógicos en relación con el rol del bibliotecario escolar.
La DGCyE está trabajando para resolver paulatinamente los casos de escuelas que no cuentan con un
bibliotecario en su planta funcional. También está analizando aquellos casos de gran demanda institucional y gran cantidad de usuarios, en los que un solo bibliotecario no puede atender todas y cada una de las necesidades que se plantean cotidianamente.
Para lograr estos propósitos, ha promovido, mediante diferentes programas, la conformación en las escuelas de equipos interdisciplinarios integrados por todos los docentes involucrados en el proceso de alfabetización a lo largo de toda la escolaridad: personal directivo, docentes, maestros bibliotecarios, maestros recuperadores, maestros de áreas especiales.
Proyectos prioritarios de la Dirección de EPB
Alfabetización en 1er año
La biblioteca escolar es un centro de aprendizajes donde docentes, alumnos y miembros de toda la comunidad buscan satisfacer necesidades de información y de encuentro con la literatura. Una herramienta fundamental de toda institución educativa.
El bibliotecario, además de su trabajo específico en la biblioteca, tiene a su cargo un trabajo institucional como mediador de lectura, como puente entre los libros de la biblioteca y los docentes, entre los libros y los niños; como colaborador en proyectos áulicos, acompañando a docentes que solicitan su asistencia; y como partícipe activo en el desarrollo de las grandes líneas de acción de la Dirección de Educación Primaria Básica.1
En el escenario de la propuesta de revisión de las prácticas docentes se han elaborado algunas consideraciones acerca de las intervenciones del bibliotecario escolar. Estas consideraciones tienen en cuenta las conclusiones a las que arribaron los bibliotecarios en los diferentes encuentros regionales y distritales durante 2004. En ese sentido, con esta primera circular, pensada para ser trabajada y discutida en el marco de cada institución, se propone continuar en 2005 un proceso de reflexión sobre la tarea del bibliotecario escolar. La Dirección de EPB considera prioritarios los siguientes propósitos.
Revitalizar y optimizar el funcionamiento de la biblioteca escolar como centro indispensable para el desarrollo curricular y la animación cultural que proyecta su beneficio a alumnos, docentes y miembros de la comunidad en general
Jerarquizar el rol del bibliotecario escolar.
Establecer lineamientos técnico-pedagógicos en relación con el rol del bibliotecario escolar.
La DGCyE está trabajando para resolver paulatinamente los casos de escuelas que no cuentan con un
bibliotecario en su planta funcional. También está analizando aquellos casos de gran demanda institucional y gran cantidad de usuarios, en los que un solo bibliotecario no puede atender todas y cada una de las necesidades que se plantean cotidianamente.
Para lograr estos propósitos, ha promovido, mediante diferentes programas, la conformación en las escuelas de equipos interdisciplinarios integrados por todos los docentes involucrados en el proceso de alfabetización a lo largo de toda la escolaridad: personal directivo, docentes, maestros bibliotecarios, maestros recuperadores, maestros de áreas especiales.
Proyectos prioritarios de la Dirección de EPB
Alfabetización en 1er año
Se aborda la alfabetización como “un proceso de construcción de la lengua en el marco de las prácticas sociales que le dan sentido. Es decir, que [...] se debe interpretar que cuando hablamos de prácticas sociales nos referimos a hablar, escuchar, leer y escribir a partir de situaciones que tengan en cuenta propósitos legítimos que hagan necesarias esas prácticas sociales, entendiendo como propósito legítimo aquel que considera para qué se lee, escribe, escucha o habla”. (Dirección de Educación Inicial, Orientaciones didácticas para el Nivel Inicial. 1era parte. Documentos de la Revista de Educación. Serie desarrollo curricular nº 1. Capítulo “Enseñar la lengua oral y escrita en el nivel inicial”. La Plata, DGCyE, 2003.)
Enseñar a estudiar
Estudiar en la escuela significa apropiarse de conocimientos con la suficiente autonomía como para resignificarlos desde lo particular y disponer de dichos conocimientos cuando sean necesarios. Al hablar de enseñar a estudiar nos referimos a:
Prácticas escolares que respeten las intenciones y sentidos que tienen como prácticas sociales.
Trabajo áulico que se articule con otros ámbitos donde el conocimiento y los hábitos que conducen a su adquisición tienen sentido en sí mismos como finalidad misma de las prácticas de enseñanza y aprendizaje.
La interpretación, producción y expresión de diversos discursos (textos de todo tipo, imágenes, cuadros, gráficos, etc.) como contenidos a ser enseñados.
Sugerencias para el accionar desde la biblioteca
Señalamos a continuación algunos aportes que se pueden brindar desde la biblioteca escolar, que si bien se contextualizan en los dos proyectos prioritarios y comienzan en primer año, son válidos para todos los años y para cualquier proyecto. El accionar del bibliotecario se llevará adelante teniendo en cuenta la planificación del docente y la que, de manera conjunta, puedan producir.
- Propiciar el contacto con diversidad de textos, esto es, contribuir a que los lectores, de acuerdo con el acervo de la biblioteca, utilicen distintos tipos de texto según sus necesidades e intereses: manuales, enciclopedias, novelas, poemas, revistas de divulgación, historietas, etcétera.
En el caso de textos que no constituyen obras bibliográficas (cartas familiares, invitaciones, volantes, afiches, catálogos, folletos, instrucciones de uso, etc), es recomendable organizarlos en cajas o carpetas que contengan diversidad de modelos del mismo tipo de texto, para que cada docente pueda disponer de ellos cuando sea necesario. De esta manera, cuando se planteen propuestas didácticas en las que los alumnos deban producir textos, por ejemplo, escribir una invitación para la asistencia de la familia a un acto escolar, se contará con diferentes formatos de invitaciones que ayudarán a reconocer el tipo de texto y a identificar sus características. Esto permitirá a los alumnos definir las características que tendrá su producción y propiciará acuerdos acerca de la adecuación al propósito y al destinatario elegido y considerar qué datos deben estar presentes para que el receptor cuente con la información necesaria (día, hora, lugar, motivo de la invitación, entre otros).
En cambio, si el texto forma parte de una obra, es recomendable presentarlo dentro de ella (libro, revista, etc.), pues, de este modo, los niños contarán con información para hallarlo de manera autónoma en situaciones futuras (por ejemplo, sabrán que pueden recurrir a un libro de cocina para hallar recetas; que los poemas habitualmente se reúnen en libros de poesía; (Tomado de Dirección de Educación General Básica, Documento base Nº 2/2004 Las prácticas docentes. La Plata, DGCyE, 2004. pp. 16-17.) que se puede encontrar información sobre el ADN en una enciclopedia, en un libro de texto y en una revista de divulgación, etcétera). - Promover la participación de otros lectores, distintos del que habitualmente representa el docente para su grupo de alumnos, ya que cuanto más variados sean los vínculos de los alumnos con mediadores que tienen diferentes experiencias, acercamientos y saberes sobre los libros, tendrán mayores posibilidades de formarse como lectores autónomos.
- Ayudar en el abordaje de “textos complejos”, a partir del trabajo en el aula junto al docente o mediante la formación de “lectores más entrenados” que puedan colaborar con el docente. en la biblioteca puede formarse, con alumnos de años superiores, un grupo de “lectores más entrenados” para participar de actividades en las que se desarrollarán diferentes estrategias de lectura de textos no ficcionales.
- Hacer de la biblioteca un ambiente que invite a leer, disponer el ambiente físico de modo tal que resulte cálido, agradable, abierto y atractivo para quienes se acercan a él.
- Enseñar el uso de la biblioteca institucional, por ejemplo, organizar visitas en las que se explique a los niños el mecanismo del préstamo, la variedad de fuentes, la disposición topográfica de los materiales, los horarios de funcionamiento, etcétera.
Un párrafo aparte merece la señalética en las bibliotecas: el reglamento de préstamos, los horarios, las pautas de comportamiento y de uso adecuado de los libros, los estantes con la clasificación o el tema de los textos que contienen, etc. deben ser claramente expuestos, de modo que todos los usuarios puedan “acceder” a ellos. Estos son saberes necesarios para que nuestros alumnos puedan desempeñarse como usuarios en cualquier tipo de biblioteca. - Asesorar para la adecuada formación de la biblioteca de aula. Formar una biblioteca de aula no es reunir arbitrariamente diversos materiales, sino organizarlos por temas, prepararlos para la circulación, elaborar el registro de préstamos, etc., trabajo que debe llevarse adelante a partir de propuestas áulicas específicas.
- Formar un fichero de “recursos de la comunidad” con los datos para comunicarse con personas o instituciones que aporten al desarrollo de los proyectos institucionales y áulicos: padres, madres, abuelos narradores, pobladores más antiguos de la zona, trabajadores especializados en diferentes actividades, organizaciones no gubernamentales que funcionen en el barrio y que resulten de interés como fuentes de información primaria (por ejemplo, clubes, sociedades de fomento, centros de salud, diversos organismos privados y estatales).
- Seleccionar el material adecuado para cada proyecto, lo que implica no solamente conocer los diferentes proyectos que se llevan adelante en la escuela, sino también tener un conocimiento preciso acerca del material bibliográfico con que cuenta la biblioteca a fin de relevar el que pudiera aportarse en cada instancia.
- Orientar las búsquedas bibliográficas abordando actividades propias de la formación de usuarios: buscar, seleccionar, clasificar, evaluar y utilizar la información encontrada.
En este contexto se considera al bibliotecario escolar como un profesional que debe actualizarse permanentemente en temas de didáctica, pedagogía y literatura infantil y juvenil, y que debe estar al tanto de los diseños curriculares, los documentos elaborados por los distintos niveles de la DGCyE, etcétera. En este sentido, el CIE distrital será el lugar de referencia, con el que se establecerá un canal constante de comunicación. Por otra parte, se recomienda consultar el portal www.abc.gov.ar, reunir catálogos editoriales, asistir a ferias del libro, visitar librerías y realizar intercambios en las reuniones de bibliotecarios.
En relación con el punto anterior, las reuniones de trabajo planificadas son un espacio a recuperar y a fortalecer como un lugar necesario para el intercambio de experiencias y la actualización de los profesionales bibliotecarios, es decir como un espacio de capacitación.
Para ello se irán extendiendo a todos los distritos de la provincia las reuniones de los NuBEs (Nucleamientos de Bibliotecas Escolares) que se han venido realizando en algunos de ellos gracias al accionar de supervisores, directivos y bibliotecarios con una clara visión acerca de la importancia de las bibliotecas escolares.
Bibliotecas escolares atendidas por profesionales idóneos ayudarán a paliar algunas de las desventajas iniciales de nuestros alumnos y aportarán a la función democratizadora de la escuela. El rol que en ello cumple el bibliotecario como promotor de lectura es fundamental, ya que leer es una forma de apropiarse del mundo, de ser independiente, de autoconstruirse como sujeto autónomo.
La biblioteca en el ámbito institucional
Es importante que el equipo directivo y los demás docentes de una institución conozcan el rol del bibliotecario escolar, pero resulta fundamental comprender que el rol también se difunde, defiende y define a partir de su cumplimiento profesional. Si los bibliotecarios “permanecen” en bibliotecas cerradas que no invitan al usuario y no se integran a la institución de manera participativa y solidaria, desaprovechan una gran oportunidad para difundir su verdadero rol y privan a los alumnos de una herramienta fundamental de aprendizaje y crecimiento personal.
Las bibliotecas son un valioso centro de divulgación al que se puede acceder para realizar consultas de diversa índole en pos de diferentes intereses lectores. El bibliotecario es un mediador entre libros y lectores, un puente que posibilita que las demandas del lector sean satisfechas, un profesional especialmente formado para orientar la búsqueda del lector y provocar el encuentro entre este y los textos. Es “el miembro del personal que, con la debida formación profesional, se hace cargo de la planeación y administración de la biblioteca escolar [...] en colaboración con todos los miembros de la comunidad escolar [...]. Se ha demostrado que cuando los bibliotecarios colaboran con los maestros, los alumnos mejoran su nivel de conocimiento y manejo de la lengua escrita, sus capacidades de lectura, de aprendizaje y de resolución de problemas”.
Desde estas consideraciones, algunos interrogantes buscan respuesta.
a. ¿Cómo contagiar el amor por la lectura si no se lee, no se conoce de autores ni de libros?
El bibliotecario es uno de los responsables de estimular el hábito lector en los alumnos. Otro gran responsable en esta tarea es el maestro. Dado que el gusto y el interés por leer se promueven desde el propio gusto e interés, es muy importante que el equipo docente se fortalezca como grupo lector. De esta manera, tendrán las mejores condiciones para formar una comunidad de lectores en su escuela, siendo partícipes activos de esa comunidad.
“La primera y más fundamental técnica de Animación a la Lectura es que el propio maestro lea, que sea un apasionado lector, no necesariamente de literatura infantil (eso vendrá después) sino de sus propios libros de adulto, aquellas novelas, ensayos o volúmenes de poesía que le interesan, le divierten y le conmueven. Solo así podrá proponerse transmitir la afición por leer, su propia pasión. Difícilmente podrá contagiar el virus de la lectura quien no lo padece”.
b. ¿Cómo enseñar a ubicar información en un espacio que carece de ordenamiento?
Es imprescindible que en la planificación de las actividades del bibliotecario se asignen tiempos adecuados y acciones de procesamiento técnico de los materiales de la biblioteca.
Los procesos técnicos no son un tema menor ni deben ser descartados por “actividades más urgentes”, ya que la información desordenada y sin procesar no es “ubicable” y, por lo tanto, no sirve.
En diversos distritos bonaerenses se está avanzando progresivamente en la capacitación acerca del programa informático “Aguapey”, sistema de gestión para la informatización de las bibliotecas.6 Para la adecuada utilización del mismo es necesario contar con una “biblioteca procesada” según normas bibliotecológicas.
c. ¿Tiene sentido que el bibliotecario sea quien enseñe técnicas de estudio “sueltas”?
El bibliotecario puede brindar su valioso aporte sobre el conocimiento de las diversas fuentes de información en el marco de un proyecto áulico que dé sentido a la necesidad de conocer, analizar, seleccionar y valorar diversas fuentes, y utilizar diversas estrategias, por ejemplo, el subrayado, la reducción o ampliación de un texto, la confección de mapas conceptuales, etcétera. Pero “las técnicas y metodologías de estudio solo adquieren significado en el marco de cada área de conocimiento y desde unos contenidos concretos en razón de los cuales seleccionamos formas de estudio apropiadas, en situaciones didácticas particulares, con sujetos de aprendizajes particulares [...]. Cuando, en cambio, centramos la enseñanza del estudio en las técnicas, el conocimiento del área suele aparecer como un pretexto, en un lugar secundario. Así, corremos riesgos tales como, por ejemplo, que la resolución de problemas solo implique Matemática o que la construcción de un texto solo incumba a Lengua”.7
A continuación se proponen algunas ideas para construir institucionalmente las respuestas a estos interrogantes, “aprovechando” la oportunidad de contar con la valiosa participación del bibliotecario y del conocimiento de su rol y funciones en los diferentes niveles de incidencia.
Funciones del bibliotecario como integrante de un equipo de trabajo
En el nivel institucional
Las funciones del bibliotecario en el nivel institucional son:
a. organizar técnicamente la biblioteca para asegurar el cumplimiento de los objetivos;
b. participar activamente en los proyectos institucionales y áulicos;
c. asesorar a los docentes.
a.Organizar técnicamente la biblioteca para asegurar el cumplimiento de los objetivos
Algunos de los procesos que caracterizan a una biblioteca organizada técnicamente son:
la realización del inventario, la aplicación de normas bibliotecológicas de clasificación y catalogación, la confección del/de los catálogos, el registro de préstamos (áulicos, en sala, a domicilio e interbibliotecarios), la realización de estadísticas.
El procesamiento de los materiales en las bibliotecas escolares es un aspecto que no debe ser descuidado. No se trata de cerrar la biblioteca hasta tener todo procesado sino de establecer prioridades y, por ejemplo, generar proyectos con colaboración de alumnos, padres, “amigos de la biblioteca” (por ejemplo, ex-alumnos) para realizar paulatinamente los procesamientos necesarios.
b. Participar activamente en los proyectos institucionales y áulicos
“En los comienzos del siglo XXI, alfabetizar a los escolares ha transformado el quehacer educativo en una tarea compleja y científica, que escapa a los artesanales procedimientos pedagógicos tradicionales, al control de los docentes como únicos mediadores del aprendizaje y a la escuela como único escenario instructivo”.8 Por lo tanto, resulta necesario que las escuelas sean espacios flexibles, abiertos a nuevas fuentes de información y a la participación de otros mediadores (el maestro bibliotecario, el maestro recuperador, familiares de los alumnos, otros profesionales convocados para dar charlas o responder a entrevistas, etc). Estos espacios favorecerán el desarrollo de situaciones en las que los alumnos puedan hacer diferentes lecturas del mundo. Un docente que forma equipos de trabajo interdisciplinario y es capaz de abrir su salón de clases puede generar propuestas más enriquecedoras para sus alumnos. En este contexto, el bibliotecario puede aportar sus conocimientos y habilidades como colaborador en los procesos de enseñanza y de aprendizaje, participando activamente en el desarrollo e implementación de proyectos áulicos e institucionales.
El bibliotecario, entonces, “opera como un factor integrador ya que desde su perspectiva de trabajo puede elaborar una visión global de toda la institución [...]. Desde la biblioteca se pueden elaborar proyectos que atraviesen toda la realidad escolar, en los que queden incorporados y coordinados los proyectos particulares de cada docente y los de la institución.
La apertura de los docentes será un factor indispensable para que esto sea posible”.
c. Asesorar a los docentes en relación con:
los materiales con que cuenta la biblioteca escolar para aportar a los proyectos áulicos;
los documentos curriculares existentes (de la Dirección de EPB y de otras direcciones del sistema educativo);
los recursos de información para su capacitación permanente;
los novedades editoriales y la evaluación de textos;
los recursos de la comunidad y las actividades propuestas por las diversas organizaciones de la comunidad;
el uso de la tecnología;
las novedades en lectura que respondan a los intereses de los integrantes de la comunidad educativa.
- (Extraído de )EPB / CIRCULAR TÉCNICA N° 1
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